Citas feministas

No tengo ni idea de cómo llegó la palabra "feminismo" a mis oídos por primera vez, pero si me seguís en redes sociales habréis deducido que a dia de hoy soy (o por lo menos me considero) feminista. Empecé a informarme sobre feminismo hace un par de años pero no ha sido hasta éste último que he sentido interés en conocer las diferentes corrientes y planteamientos dentro del movimiento, sus orígenes, etc.

Me tentó en un principio la idea de unirme a un colectivo, pero ésta fue descartada con rapidez debido a mis nulas ganas de exponerme en público. Recurrí en su lugar a algunos blogs y revistas relacionados con la temática o que la frecuentan, pero no tardé en darme cuenta de que seguía verde. El primer ensayo feminista que leí fue Cómo der mujer de Caitlin Moran, que me dejó bastante indiferente y desde la actualidad no recomiendo especialmente. El segundo libro que leí relacionado (más o menos) con feminismo fue La ridícula idea de no volver a verte, un ensayo con matices autobiográficos de la autora Rosa Montero sobre el duelo y la reconocida científica Marie Curie, que me impresionó y me dejó con ganas de seguir indagando. Tras eso llegó We Shoul All Be Feminists de Chimamanda Ngozi Adichie, un discurso revisado de la famosa autora nigeriana en el que explica algunas de las vivencias que le marcaron y desmiente varios de los tópicos que se le asocian a la palabra y al movimiento feminista.

Así pues, hoy os traigo algunas citas de Cómo ser mujer de Caitlin Moran y We should all be feminists de Chimamanda Ngozi Adichi, con la esperanza de que os hagan reflexionar, inspiren, resulevan alguna duda u os ayuden a superar algún prejuicio entorno al feminismo.

Cómo ser mujer
un "signo de debilidad" para un hombre famoso es ser infiel, tartar mal a un empleado o estrellar un coche. Un "signo de debilidad" para una mujer, por otra parte, puede ser una única fotografía poco favorecedora.
No puedo entender los argumentos antiabortistas que se centrab en que la vida es sagrada, Como especie, hemos demostrado hasta la saciedad que no creemos que la vida es sagrada, La indiferencia con la que aceptamos la guerra, las hambrunas, las epidemias, el dolor y la pobreza extrema, nos muestra que, por mucho que nos engañemos, sólo hemos hecho el menor esfuerzo posible para tratar realmente la vida humana como algo sagrado.
Estaban al lado de ellas, vivían con ellas, pero era obvio que en un mundo cmpletamente diferente. algo les duele, les duele profundamente, a estas mujeres; algo que sus hombres se han sacudido de encima.

We Should all be feminists
If we do something over and over again, it becomes normal. If we see the same thing over and over again, it becomes normal. If only boys are made class monitor, then at some point we will all think, even if unconsciously that the class monitor has to be a boy. If we keep seeing only men as heads of corporations it starts to seem natural that only men should be heads of corporations.
The problem with gender is that it prescribes how we should be rather than recognizing how we are.
Some people ask "Why the world feminist? Why not just say you are a believer in human rights? [...]". Because that would be dishonest [...]. Choose to use the vague expression of human rights is to deny the specific and particular problem of gender. It would be a way of pretending that it was not women who have for centuries, been excluded. it would be a way of denying that the problem of gender targets women. That the problem was not about being human, but specifically about being a female human.
Culture does not make people. People make culture, If it's true that a full humanity of women is not our culture, then we can and must make it our culture.

Por hoy lo dejo aquí. Me gustaría haberos dejado algunas citas de La ridícula idea de no volver a verte pero mi aplicación kindle ha decidido borrar todas mis notas y, en fin, que es un desastre y no sé si os las podré traer en otra ocasión. Sin embargo no creo que tardé en actualizar sección ya que estoy leyendo Feminismo para principiantes de Núria Varela y es de lo más interesante. Se trata de un libro que explica cómo surge el feminismo, sus tres olas y su relación con otros movimientos entre tantas cosas, además de contener muchas referencias a otras obras y autoras que van a serme de utilidad.

Una despedida

Hace tiempo que no cuido este espacio como solía y contrario a lo que parece no vengo a disculparme ni a excusarme. De hecho, estoy aquí para hablaros largo y tendido de uno de los episodios más tristes de mi vida y haceros saber qué será de este espacio a partir de hoy.

Mi vida dio un giro de ciento ochenta grados meses antes de empezar dos mil trece. Con la llegada del frío se asentó en mi interior un malestar y un pesimismo terrible, cuyos destrozos no han sido fáciles de manejar. Entorno a esas fechas creé I can't love more (hoy Jardín de Invierno), un espacio dedicado a escupir y vomitar mi dolor, en un intento desesperado por plasmar y así ordenar y entender mis sentimientos entorno al mundo y a mi misma sin hacer ruido. Cómo se suelde decir ha llovido mucho desde entonces y el tiempo ha llevado consigo algunas enseñanzas. La primera es que no soy de letras y apenas entiendo de idiomas, irónico teniendo en cuenta que me vuelve loca la literatura y en mi niñez di muchísimo la lata con que quería dedicar mi existencia a la escritura. La segunda está relacionada con haber hallado un poco de paz en mi cabeza, algo que requiso todo mi esfuerzo, un ingreso hospitalario, varios viajes a urgencias y casi dos años de terapia en un hospital de día. Y era a este segundo punto al que quería llegar hoy, así que disculpad la enrevesada introducción, pero no todas las historias tienen un inicio claro.

A los catorce años intenté matarme. Llevaba mucho tiempo arrastrando un dolor que devoraba y anulaba mi persona, me encontraba cansada, perdida y atrapada en un circulo de insatisfacción constante, sin poder avanzar ni volver atrás. Cuando hablamos de depresión la gente tiende a imaginarse algún tipo de insecto que se mete en nuestra cabeza y nos devora hasta la desesperación, yo no lo viví del todo así. Recuerdo ser bastante consciente de que una parte de mí se estaba marchitando, de que el mundo perdía color con el paso de los días. El caso es que a los trece rompí con mi inocencia de un modo precipitado y decisivo y pese a ignorar por más de un año todo indicio de que algo fallaba llegó un punto en el que no pude contener el huracán que se habían vuelto mis emociones, sucumbiendo así bajo una versión caótica, imprevisible, emocional y herida de mi misma. Tras aquello me recuerdo en un estado de desesperación, tristeza y rabia alarmantes en el cual desde la actualidad apenas puedo reconocerme. Fue rozando los quince que la cuerda floja sobre la que había estado andando cedió. Mi poca cordura se fue con ella y sin los recursos emocionales ni la experiencia necesaria para poder hacer frente a la que se había vuelto mi vida, en el lecho de una sociedad que no guía, sino que juzga y culpa a quienes no se ajustan a ella... Me encontré atrapada entre la espada y la pared.

Recordar todo lo sucedido entonces me angustia bastante. Siempre he sido una persona emocional y demasiado sensible pero los últimos años han sido mucho más que eso. Después de aquello empezó un lento proceso de terapia por el cual tuve que dejar el instituto. No sé muy bien cómo describir cómo fue todo aquello pues no soy capaz ni de distinguir el límite entre lo que realmente ayudó la medicación, el apoyo de los psiquiatras, psicólogos y enfermeros y lo que llegué a hacer yo por mi misma... Pero, lo importante, es que se produjo un cambio; en mi forma de ver el mundo, de enfocar las cosas, de ver mis metas y luchar por aquello en lo que creo, en mi forma de frustrarme, exigirme y sacrificarme por lo que deseo. ¿He ido entonces "a mejor"? No lo sé, la gente dirá que sí, porque hablo más y soy capaz de ir al instituto sin que me de una ataque de ansiedad, pero yo creo que hay mucho más a valorar. Y es que con esta entrada no pretendo haceros creer que el mundo es un lugar maravilloso, que vivir es un placer inmenso y que mi vida ha dado un giro argumental y me siento día y noche en la cresta de la ola... Nada de eso, lo que quiero decir es que se puede vivir y hacer camino sin ser quienes planeasteis. Que he aprendido a rechazar esa felicidad vacía y estereotipada de la que tanta propaganda me hicieron y ahora la busco más humilde, menos ambiciosa, más personal, más real. Igual de válida.

Me apetecía compartir esta "etapa" antes de ponerle punt y final, pues no me parece que haya nada de lo que avergonzarse y menos que censurar. Es más, hace tiempo que quiero hablar del tema y dar conciencia de él, por todas las personas que no pueden, no sabe cómo o tienen miedo a alzar la voz. He visto demasiada gente que no se dedica ni un segundo al día, mucha insatisfacción con uno mismo, para hoy no darles a estos asuntos la importancia que merecen y creer que el silencio entorno a ellos ayuda.

Casi hemos llegado al final. Solo quería poner un punto a esta fase del blog, cerrar por fin la puerta y hacerme saber, cuando no esté de tan buen humor como hoy, que he estado aquí y no hay nada que temer. Tal vez más adelante, cuando encuentre las palabras, decida contaros a qué me aferré los días de peor tormenta. Hoy me conformo con haceros saber que lejos de aquí, en algo parecido a un universo paralelo, me imagino a mi yo de catorce años logrando quitarse la vida; arrebatándose cualquier posibilidad de mejora y privándose de todo lo que tiene por ofrecer. Me conformo con haceros saber que lloro porque no tuvo la oportunidad de recolocarse las entrañas ni de coserse las heridas, porque nunca sentirá la paz que hoy tengo ni podrá deciros que mientras haya vida, hay esperanza.

Espero que me acompañéis en este nuevo viaje.